1 - Prepara los ingredientes antes de comenzar la elaboración de tu pabellón criollo
Antes de sumergirnos en la preparación del pabellón criollo, es crucial tener todos los ingredientes y utensilios listos. Este enfoque, conocido como “mise en place”, asegura un proceso de cocción fluido y sin interrupciones. Tener a mano la carne, el arroz, las alubias negras, y los demás componentes no solo facilita el proceso, sino que también nos permite disfrutar de la cocina como una experiencia relajante y gratificante.
Preparar un pabellón criollo auténtico es un acto de amor y tradición. Cada paso, desde la cocción de la carne hasta el punto perfecto del arroz, es una oportunidad para conectar con la rica cultura culinaria de Venezuela. Siguiendo estos pasos cuidadosamente, te asegurarás de crear un plato que honre su legado y deleite a todos en la mesa.

2 - Cocción lenta de la carne: paciencia y sabor
Comenzamos con la carne, nuestro bistec de falda, el alma del pabellón criollo. Coloca la carne en una olla grande, añade suficiente agua para cubrirla, incorpora las hojas de laurel, sal y una cebolla cortada en cuartos. Esta combinación, cocida a fuego medio, transformará la carne en una delicia tierna y llena de sabor. Si dispones de una olla exprés, el proceso se acelera significativamente, reduciendo el tiempo de cocción a unos 20 minutos, pero sin sacrificar la profundidad de sabor.
La cocción lenta es esencial para que la carne absorba los aromas del laurel y la cebolla, volviéndose jugosa y fácil de desmechar. Este paso requiere paciencia, pero el resultado es una carne mechada suave y sabrosa que se deshace en la boca, creando la base perfecta para nuestro pabellón criollo.

3 - Arroz perfectamente cocido: la base del plato
El arroz es el compañero ideal de la carne mechada, y su cocción merece atención. En una olla aparte, calienta un poco de aceite y sofríe un diente de ajo pelado para infundir el aceite con su aroma. Añade el arroz y remuévelo hasta que esté bien impregnado del aceite y el ajo. Este paso es crucial para un arroz suelto y aromático.
Tras sofreír el arroz, añade agua en la proporción adecuada. La regla general es usar dos partes de agua por cada parte de arroz, pero ajusta según la textura que prefieras. La cocción a fuego medio-bajo y con la olla tapada asegura que el arroz quede esponjoso y tierno, listo para unirse a los demás componentes del pabellón criollo.

4 - Alubias negras suaves: el toque final
Las alubias negras, o caraotas o frijoles negros, son fundamentales en el pabellón criollo. Deben haber estado en remojo desde el día anterior para asegurar una cocción uniforme. Escúrrelas y colócalas en una olla con agua fresca y un poco de sal. La cocción a fuego medio hasta que estén tiernas es un proceso que revela el sabor profundo y terroso de las alubias, complementando perfectamente la carne y el arroz.
Una vez cocidas, reserva el caldo de las alubias. Este líquido, cargado de sabor, puede ser utilizado para ajustar la consistencia de las alubias o añadirlo a la carne mechada, enriqueciendo aún más el plato. Las alubias deben quedar suaves pero enteras, aportando textura y sabor a cada bocado del pabellón criollo.

5 - El arte del sofrito: alubias con sabor
El sofrito es el alma de las alubias en nuestro pabellón criollo. Comienza calentando aceite en una olla y añade la mitad de la cebolla y el pimiento, cocinando hasta que estén tiernos y desprendan sus aromas. La inclusión del ajo hacia el final es un giro no tradicional que preserva su sabor intenso, vital para este plato. Este paso es crucial, ya que sienta las bases del sabor profundo y complejo de las alubias.
Una vez que el sofrito esté listo, incorpora las alubias escurridas y el comino. Comienza a añadir el caldo reservado gradualmente. Este proceso permite que las alubias absorban los sabores del sofrito mientras se cocinan a la perfección. Salpimentar al gusto es el toque final que equilibra el plato, dejando las alubias listas para ser reservadas y añadidas más tarde al montaje final del pabellón criollo.

6 - Carne mechada: jugosidad en cada hebra
Desmenuzar la carne es un paso que requiere tanto técnica como paciencia. Una vez cocida, la carne se deshace fácilmente, permitiendo que cada hebra absorba los jugos y sabores del caldo. Este proceso no solo asegura una carne tierna y jugosa, sino que también la prepara para ser el corazón del pabellón criollo.

7 - Nuevo sofrito: más vida a tu plato
En otra sartén, el resto de los ingredientes cobra vida. Comienza con el ajo, la cebolla, el pimiento y el tomate, el sazón de achiote, añadiendo luego la pasta de tomate para crear una base rica y concentrada. Incorpora la carne desmenuzada, un poco de caldo y el orégano, ajustando la textura con el caldo de la carne. Este sofrito de carne es el que aporta carácter y profundidad al plato, convirtiéndolo en una experiencia culinaria inolvidable.

8 - Plátanos maduros: dulzura y textura
Haz un huevo frito y, posteriormente, los plátanos maduros se cocinan en una sartén hasta que alcanzan ese punto perfecto de dulzura y suavidad, convirtiéndose en el contraste ideal para los sabores más robustos del pabellón. Este paso no solo añade una textura interesante al plato, sino que también introduce un sutil dulzor que equilibra la paleta de sabores.
Procedemos a freírlos hasta que estén dorados y crujientes por fuera, manteniendo su interior suave y jugoso. La colocación de los plátanos fritos junto a los demás componentes del plato no solo es un festín para los sentidos, sino que también complementa y realza los sabores del pabellón criollo.

9 - Montaje final: un plato lleno de tradición
Con todos los componentes listos, llega el momento del montaje. Distribuye armoniosamente las alubias, la carne mechada y los plátanos fritos con el arroz Sabroz perfectamente cocido. Este paso no solo es crucial para la presentación, sino que también permite que cada bocado combine la variedad de texturas y sabores que hacen del pabellón criollo un plato excepcional.
Un poco de cilantro fresco esparcido por encima justo antes de servir añade un toque de frescura y color al plato. Este detalle final no solo embellece la presentación, sino que también introduce un sutil aroma herbal que eleva el pabellón criollo a nuevas alturas culinarias, listo para ser disfrutado y compartido.
