Esta paella no se come, se celebra
Más que una receta, esto es un pequeño ritual mediterráneo. Da igual si la haces para dos o para veinte: el aroma que deja en casa ya vale la pena. Y lo mejor de todo, es que el sabor cuenta una historia: de costa, de mercado, de abuelos que cocinaban sin recetas pero con mucho saber.
Y si te han sobrado ganas de más, echa un vistazo a esta paella mixta, que también tiene su punto de fiesta asegurada.
